miércoles, 24 de abril de 2013

Un viaje a las Aran Islands.


Hola a todos! Otro día más, Irlanda amanece nublado. La verdad es que no me puedo quejar de la primavera que llevamos, ya que las temperaturas han subido de 0 a 8-9 grados, llueve menos y los días son más largos. Los que estéis en España diréis: joer Bea, y eso es buen tiempo? Y yo os contesto: pues sí. Cuando pasas un invierno entero aquí y ves que amanece a las 8.30 y anochece sobre las 4.30 y llueve todos los días, ver que amanece sobre las 7 y que a las 9 de la noche todavía está claro pues es un placer, la verdad. Pero al fin y al cabo, estamos en primavera, y un día puede empezar claro y dos horas después, puede estar lloviendo a cántaros.
Y sí, amigos, el tiempo nos jodió un viaje a las Aran Islands que teníamos planeado hace dos semanas!! Sin embargo, el tiempo nos acompañó durante toda la semana pasada, así que decidimos ir al final de esa semana.
Las Aran Islands se componen de tres pequeñas islas situadas en la bahí de Galway y a una hora en Ferry de la ciudad. La isla más grande se llama Inishmore, la mediana Inishmaan y la más pequeña Inisheer. Nosotros decidimos ir a Inishmore.



Decidimos coger un bus desde Sligo a Galway el sábado a las 6 de la mañana. En Galway cogimos otro bus que nos llevaba al puerto de Rossaveal (en gaélico, Ros a’ Mhíl) y allí cogimos el ferry (www.aranislandferries.com) que nos llevaba a las islas. Tras llegar a Inishmore, decidimos dejar todo el equipaje en el albergue que nos hospedábamos, Kilronan Hostel (muy recomendable). Un consejo: si reserváis habitación desde hostelword.com quizá os cobren más que si lo hacéis directamente desde la página web del hostel. Así que si sabéis la pag. Del hostel y queréis ahorraros un dinero, hacedlo así.
Si alguna vez visitáis las Aran Islands y no teneis mucho tiempo, es muy importante que alquiléis una bici para poder recorrer la isla en poco tiempo J Cuando nos bajamos del ferry vimos tres tiendas diferentes donde se podían alquilar. El precio no cambia en ellas (10euros/día + 10euros de depósito).



Durante nuestro día sobre la bici, visitamos los acantilados, la playa donde vimos focas y el faro, el punto más alto de Inishmore.


De camino a los acantilados pudimos disfrutar de estos paisajes

Tras un largo día, tocaba descansito, ducha y fiesta. Como os podeis imaginar, la isla era muy pequeña, por lo que yo no esperaba mucho de la vida nocturna allí. Sin embargo había muchísimos turistas, por lo que uno de los dos bares (Joe Watty’s) que había en la isla estaba petado no, lo siguiente de “guiris”. 



Al día siguiente decidimos coger el ferry a las 9 de la mañana. No teníamos mucho donde elegir, ya que sólo había dos ferries que iban a Galway durante el día: 9am y 5pm. Como notamos que ya habíamos visto lo más importante de la isla, decidimos coger el ferry de la mañana y pasar unas horas en Galway antes de volver a Sligo. Menos mal que lo hicimos así porque al rato de subir al barco, empezó a llover. Una hora después llegamos a tierra. 

Si alguna vez teneis la oportunidad de visitar las islas Arán, os recomiendo que no vayais a ver sólo una, sino que visiteis las tres. Aunque sean pequeñitas, cada una tiene su encanto que merece la pena disfrutar. 

Hasta la próxima! 
















miércoles, 10 de abril de 2013

¿De aquí a "Masterchef" o... a "pesadilla en la cocina"?


Casi seis años después de dejar la casa de mis padres y empezar a vivir en un piso de estudiantes, he empezado a cocinar. Empecé viviendo en un piso compartido con 18 años y sin tener ni idea de cocinar, ni siquiera sabía cocer pasta. Sobrevivía a base de los tuppers que mi madre metía en la maleta los domingos por la tarde antes de coger el bus AISA que me llevaba a Ciudad Real. Nunca olvidaré ese maletón el cual la mitad iba llena de tuppers, pastelitos, tortilla y embutido. Todo el mundo me decía: tienes que aprender a cocinar, ¡que nunca se sabe cuándo te puede hacer falta! A mi me daba igual, si total, cuando no tenía tuppers, cruzaba la calle e iba al supermercado a pillar unas pizzas o una lasagna. Así pasé los cinco años de universidad en Ciudad Real. ¿Suena triste, verdad?



Sin embargo las cosas empezaron a cambiar cuando decidí venir a Irlanda. Mi futura madre irlandesa me preguntó que si sabía cocinar y como es lógico, en una entrevista de trabajo hay que engordar un pelín el curriculum, ¿no? En mi caso lo engordé, pero bien. Le dije que sí sabía cocinar y además, ¡hacía unas tortillas españolas exquisitas!  Cuando mi madre escuchó “Spanish omellete” hizo una mueca de felicidad y me dijo: greeeeat!! Fantaaaaaaastic!! En ese momento lamenté haber dicho eso…

Entonces llegó el momento. Había que aprender a cocinar (al fin y al cabo ya tenía 23 años, así que ya tocaba). Le pedí a mi madre que me enseñara las cosas más básicas: huevo frito, tortilla, huevos revueltos… Tras pasar el verano experimentando era el momento. Ya estaba lista para irme!!



Nunca olvidaré mi primera experiencia con la cocina cuando llegué aquí. Tuve que hacer cositas básicas: un poquito de pasta, verduras, un huevo frito.. blablablá. Sin embargo, unos días después, mi pequeña irlandesa me pidió que la ayudara a hacer cupcakes. Lo primero que me preguntó fue: ¿has hecho cupcakes alguna vez? Entonces fue cuando me di cuenta de que había aprendido a hacer cosas en la cocina pero que no había llegado a hacer postres. Así que sí amigos, como os podeis imaginar, fui YO la que hizo de pinche de cocina mientras que la niña actuó de cocinera con 10 años. Deprimente. 



Sin embargo, tras unos meses aquí, me he dado cuenta de que me gusta cocinar y de que no lo hago tan mal.
Un día, un amigo de los niños se quedó en casa a comer y preparé pollo empanado al horno, algo que mis pequeños adoran y que a partir de ese momento, al amigo también le gustó. Unos días después su madre se pasó por casa. Lo primero que me dijo fue: que sepas que el otro día intenté hacer el pollo que tú haces y, sabes que me dijo mi hijo? El que hace Bea está más rico. Imaginaos mi cara de confusión y felicidad a la vez. ¿Me estaban diciendo que cocinaba bien? Y lo que es mejor, con lo delicados que suelen ser a veces los niños, ¿les gustaba mi forma de cocinar? A partir de ese momento empecé a experimentar, tanto en las comidas como en los postres. Empecé a hacer cupcakes, cookies, etc. He aquí algunas fotos de mis ‘delicias’:




Sí amigos, ahora soy la que hace galletas y se las lleva en un tupper cuando hacemos algún viaje. ¿Quién me lo iba a decir? :)

Sin embargo, hay algo que todavía no me he atrevido a decir pero que es necesario contarlo. ¿Y por qué? porque ya es hora de desenmascarar esa mentira que vivimos todos los que estamos fuera de españa no queremos reconocer: el que estemos en el extranjero no significa que sepamos hacer una buena tortilla de patata. ¡¡Basta ya!! Tenemos que reconocer que nuestra tortilla puede estar un poco sosa, salada, poco hecha o muy hecha, destrozada... pero siempre tendremos a nuestro lado a ese extranjero (no, espera, que aquí soy yo la extranjera) a ese no español que, en cuanto ve una tortilla en un plato, los ojos le hacen chiribitas y busca corriendo un cuchillo para hincarlo y cortar una tajada. 
Eso sí señores, un no español siempre verá tu tortilla como la tortilla perfecta a pesar de no serlo. Y hablo por experiencia propia. Un día hice una en la que olvidé poner sal. Cuando mis padres irlandeses la vieron, cortaron una tajada y con la boca llena, me repetían lo buena que estaba. Yo sin probarla y sin ganas de hacerlo, sabía que esa tortilla NO podía estar buena, pero aun así, me armé de valor y la probé. Efectivamente, era la peor tortilla que había probado en la vida. Aun así, al día siguiente, ya no había tortilla. Simplemente les había encantado! 
Conclusión: por muy mala que te salga una tortilla, ellos no notarán la diferencia. ¡No tienen referencias previas para comparar una buena tortilla de la penuria que te ha salido a ti xDDD



En fin, a pesar de todo, me quedo con que durante mi estancia en Irlanda he descubierto que me gusta el mundo de la cocina y ¡quien sabe! ¡A lo mejor termino montando un restaurante de comida española en Sligo! jajajajaja

¿Y lo monísimo que quedaría un restaurante así cerquita del Río Garavogue? :)

Buenas noches :)
























lunes, 8 de abril de 2013

Semana santa a la irlandesa.

¡Hola a todos! Ya es domingo por la noche y tras dos semanas de vacaciones, mañana toca volver a la rutina. NOOOOOOOOOOOOO :(

Bueno, estas dos semanas han sido muy intensas, empezando porque cumplí 24 años y terminando viendo una película en la mejor compañía posible.
Como ya he dicho anteriormente, celebré mi 24 cumpleaños en Irlanda. Al principio era un poco extraño pero cuando los niños llegaron a mi habitación y me dieron un abrazo, sabía que este no iba a ser un cumpleaños cualquiera. Recibí unos cuantos regalos de la familia y de mis amigas y también compraron una tarta para mi:



La verdad es que fue un día inolvidable en el que me cantaron "Happy b'day to you" y "Cumpleaños Feliz" jajajaja. (Bueno, intentaron cantarla en español).

También celebramos el cumpleaños en Sligo. Mis amigas me regalaron un "banner" en el que ponía "happy birthday" y el cual me enrollé. He aquí una foto toda feliz :)



Unos días después nos fuimos a hacer la ruta de Northern Ireland. El sábado por la mañana cogimos la carretera Sligo-Belfast y al mediodía llegamos a la ciudad. Lo primero que teneis que tener en cuenta cuando pasais la frontera son dos cosas:
1) En Irlanda del Norte utilizan libras.
2) En Irlanda del Norte miden la distancia en millas. (1 milla, 1,6 km aprox)
Y ... ¿por qué digo esto? pues porque en relación con el número 1, compré unas postales y sin darme cuenta, intenté pagar en euros; en relación con la número 2, de camino a Belfast, el viaje me resultó bastante agotador hasta que vi una señal: Belfast 32. Fue entonces cuando pensé: Bien, sólo quedan 32 kilómetros. Sin embargo, mi amigo me dijo: No Bea, aquí miden en millas...
Con respecto a las diferencias que hablaba anteriormente, he de mencionar el tema de las banderas del Reino Unido. Me resultó especialmente curioso la cantidad de banderas que se podían ver en las farolas, casas, restaurantes, etc. especialmente cerca de la frontera Irlanda del Norte-República de Irlanda. Malditos británicos!
Cuando por fin llegamos a Belfast, lo primero que vimos fueron más banderas:

 Belfast City Hall. Proud to be British.


Tras pasar el día en Belfast, he de decir que no me resultó especialmente bonita. Es cierto que tiene monumentos que merecen la pena ver, pero he visto ciudades con más encanto. 
Tras hacer noche allí, cogimos la carretera y nos dirigimos más al norte. Destino: Giant's Causeway. Si alguna vez hacéis este viaje, os recomiendo coger la ruta de la costa (Causeway Coastal Route) con la cual podréis disfrutar del mar y los paisajes que os encontrareis por el camino: 





La primera vez que veo y juego con tanta nieve!!! :D



Después disfrutamos de uno de los paisajes más fascinantes que he visto nunca: la calzada de los gigantes, o como lo llaman aquí, The Giant's Causeway: 




Unas horas después llegamos a Derry (como lo llaman en Irlanda) o Londonderry (como lo llaman en el Reino Unido). Es una ciudad llena de historia que merece la pena visitar. Lo primero que hicimos fue visitar Free Derry. 

Free Derry corner, el lugar más característico de Derry (diría yo).

Para los que no conoceis la historia de Derry, la resumo en un par de líneas: Derry es una ciudad perteneciente al Reino Unido pero que al situarse cerca de la frontera con Irlanda, fue una ciudad que presenció varias reyertas entre protestantes (británicos) y católicos (irlandeses). La historia de Derry es mucho más larga pero básicamente es eso. Free Derry es la parte irlandesa dentro del Reino Unido. Visitamos los murales y los monumentos que se construyeron para homenajear a todos las víctimas de los atentados que ocurrieron en Derry. 
A continuación visitamos las murallas que rodean el casco antiguo de Derry. Dimos un paseo y a continuación nos dirigimos de vuelta a Sligo. 


He de decir que al estar en el Reino Unido con sus millas, sus libras y su acento extraño me sentía como fuera lugar, así que cuando, veinte minutos después de dejar Derry vimos "Welcome to Ireland. County Donegal" gritamos: home sweet home!! nuestros euros por fin volvían a ser válidos y todo se medía en kilómetros!!!! Aún así, el viaje por Irlanda del Norte ha sido inolvidable!!! 

Tras dos días de "descanso" mi amiga y yo decidimos visitar Wicklow y Kilkenny. Decidimos ir en un tour, ya que era más sencillo. Visitamos lugares tan fascinantes como este: 


También disfrutamos de Kilkenny y sus monumentos medievales 


Como podéis observar, ha sido una semana santa bastante entretenida y movidita, pero no me arrepiento PARA NADA no haber ido a España.

Hasta la próxima :)