Mi estancia en Irlanda no puede ser mejor. Nunca pensé que llegaría a hacer cosas tan extraordinarias como lo que he hecho durante estos nueve meses. He aquí una lista:
- Ver a una banda tributo de los Beatles en directo (Octubre, 2012)
- Tomar una pinta (y dos, y tres y cuatro...) en Temple Bar. (Septiembre, 2012; Enero 2013, Abril 2013)
- Tomar una guinness mientras escuchas "Galway girl" en Temple Bar. ¿Hay algo más irlandés que eso? (Enero 2013)
- Visitar la cárcel donde fue rodada la película "En el Nombre del Padre" (Enero, 2013)
- San Patricio en Dublín (Marzo, 2013)
- Mi 24 cumpleaños (Marzo, 2013)
- Jugar con un montón de nieve en Irlanda del Norte (Abril, 2013)
- Hacer surf en Strandhill (Mayo, 2013)
- Asistir a un partido de fútbol de Sligo Rovers (Mayo, 2013)
- Visitar Irlanda de norte a sur: County Sligo, Donegal, Cork, Dublín, Galway, Aran Islands. (E Irlanda del Norte)
- Conocer a gente maravillosa de distintos países
Sólo puedo decir que han sido los nueve meses más increíbles de toda mi vida :)
Llegué al país de la Guinness y los leprechauns como au pair. Le cogí el gustillo y me quedé. Ahora trabajo dando clase de español e inglés.
lunes, 20 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
Surfeando en el Atlántico
Hola amigos!
Hoy vengo a hablaros de mi experiencia como surfista.
Una de las cosas que nunca hubiera imaginado hacer al venir a Irlanda era hacer surf... ¡pero lo hice! Mis amigas insistieron en que fuera con ellas y al final opté por probar.
Decidimos ir a Strandhill, un pueblo a unos 8 kilómetros de Sligo. Es un pueblo muy pequeño donde la mayoría de las casas están vacías durante el invierno, ya que se considera más bien un pueblo de veraneo.
Hoy vengo a hablaros de mi experiencia como surfista.
Una de las cosas que nunca hubiera imaginado hacer al venir a Irlanda era hacer surf... ¡pero lo hice! Mis amigas insistieron en que fuera con ellas y al final opté por probar.
Decidimos ir a Strandhill, un pueblo a unos 8 kilómetros de Sligo. Es un pueblo muy pequeño donde la mayoría de las casas están vacías durante el invierno, ya que se considera más bien un pueblo de veraneo.
Las clases de surf comenzaban a las 12 de la mañana y duraría dos horas y media más o menos. El precio de la clase era 25 euros, incluyendo el traje de neopreno y la tabla de surf. ¡No estaba nada mal! Cuando llegamos a la tienda, un chico nos recibió de una forma un pelín eufórica a mi personalmente me dio miedo y nos animó a ponernos rápidamente los trajes de neopreno y empezar con la aventura.
A continuación, nuestro profe nos enseñó cómo subir a la tabla y cómo movernos cuando la ola se acercase. No era (o no parecía) difícil al principio pero la gran cantidad de olas y el viento hacía más duro todo el proceso y si no haces nunca ejercicio como es mi caso, pues te costará mucho más.
Mi amiga tiene una cámara acuática. Se la dejó al profe y nos hizo cientos de fotos.
Tras media hora salimos del agua para que el profe nos explicara como levantarnos encima de la tabla. No parecía difícil.... No, era imposible!!!
Casi lo consigo !!!!
Al final conseguí sostenerme encima de la tabla durante dos segundos. Tras una hora en el agua, mi cuerpo pedía un descanso... y comida!! Así que nos cambiamos de ropa y tocaba la recompensa: Comida en Shells!! http://www.shellscafe.com/ (Altamente recomendable si alguna vez venís a esta zona)
ñaaaaaaaaaaam!
En resumen, a pesar del dolor de brazos y las agujetas que tenía al día siguiente, he de decir que no me arrepiento para nada de la experiencia de haber hecho surf. Si teneis la oportunidad de hacerlo, ¡adelante! porque aunque esteis la mitad del tiempo fuera de la tabla os vais a reir un montón :)
Hasta la próxima!
lunes, 6 de mayo de 2013
Tres semanas.
Todavía no me hago a la idea que en tres semanas estaré
cerrando la maleta que abrí un 31 de agosto cuando llegaba a Irlanda. No me
puedo creer que el tiempo pase tan rápido, si bien es cierto que cuanto más a
gusto estés en un sitio, más rápido pasa el tiempo.
Tras este tiempo, ya puedo decir que tengo dos familias: mi
familia en Valdepeñas y mi familia en Sligo. Así es, para mi, los Martin ya son
mi segunda familia porque me han tratado como tal desde el primer día en que
llegué. Y no sólo eso, sino que aparte
de una familia también he encontrado a una persona muy especial que ha hecho
que vuelva a sentir cosas que hacía tiempo no sentía.
Recuerdo perfectamente cómo escribía hace unos meses la
historia que traía a mi madre por la calle de la amargura: Beatriz se echa
novio y se queda a vivir en Irlanda. Toooodas sus amigas le mencionaban eso de
vez en cuando y algunas veces lo hacían incluso conmigo delante. “Señoras,
cállense yaaaaa, que bastante tiene mi madre!” pensaba… “No te preocupes mamá,
que en verano vuelvo!” le decía. ¿Y ahora qué? Encuentras a esa persona que
hace que veas la vida de otra manera pero esa persona se encuentra a ocho horas
y media de viaje (en bus-avión-tren) de tu otra mitad, tu familia, tus padres,
hermanos y sobrinos. Entonces llega ese momento en el que tienes el corazón
dividido y no sabes qué hacer y comparas: España: familia (+) amigos (+)
desempleo (-) vs. Irlanda: pareja (+) trabajo (+) el tiempo (-).
Soy perfectamente consciente de que no soy la primera
persona en este mundo que deja su país por motivos de trabajo y/o porque haya
encontrado pareja pero nunca pensé que sería YO la que tuviera ese dilema.
En fin, de momento sólo pienso en pasarlo lo mejor posible y
en disfrutar el poco tiempo que me queda, que es poco pero que será intenso!
Después toca volver a casa y hacer los exámenes y a continuación… pues ya
veremos!!
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